Tienes el análisis de tu pozo o canal con quince números en mg/L. Esta calculadora te dice qué significan: si esa agua sirve, para qué cultivos, y cuánta agua extra necesitas para que la sal no se acumule.
Normas FAO-29 y clasificación del Laboratorio de RiversideLos análisis vienen en miligramos por litro, pero ninguna de las cuentas que importan funciona con esa unidad. Hay que pasarlas a miliequivalentes, que es la unidad que considera la carga eléctrica de cada ion. Se divide por el peso equivalente:
Este paso es donde se cae la mayoría. Comparar el sodio con el calcio en mg/L no significa nada, porque un miligramo de sodio no equivale a un miligramo de calcio en su efecto sobre el suelo.
La relación de adsorción de sodio compara el sodio contra el calcio y el magnesio juntos:
El calcio y el magnesio mantienen las arcillas floculadas, es decir, agrupadas en terrones con poros entre medio por donde entra el agua. El sodio hace lo contrario: las dispersa y sella el suelo. El RAS mide quién va ganando.
Aquí está la parte contraintuitiva. Un RAS alto es peligroso, pero lo es mucho más cuando la conductividad es baja. Dicho de otra forma: la misma agua sódica hace más daño si viene poco salina.
La razón es que las sales, aunque sean un problema por otro lado, mantienen la estructura del suelo. Al bajar la salinidad, las arcillas se dispersan con mucho menos sodio. Por eso el riesgo de infiltración se evalúa siempre con las dos cifras juntas:
| RAS | Sin restricción si CE ≥ | Restricción severa si CE < |
|---|---|---|
| 0 – 3 | 0,7 dS/m | 0,2 dS/m |
| 3 – 6 | 1,2 dS/m | 0,3 dS/m |
| 6 – 12 | 1,9 dS/m | 0,5 dS/m |
| 12 – 20 | 2,9 dS/m | 1,3 dS/m |
| 20 – 40 | 5,0 dS/m | 2,9 dS/m |
Es la razón por la que a veces regar con agua de lluvia acumulada, o mezclar con agua muy pura, empeora la infiltración en vez de mejorarla.
Si el agua trae sal, esa sal se queda cuando la planta transpira. Para que no se acumule hay que aplicar algo más de agua que la que el cultivo consume, y que ese exceso arrastre las sales bajo la zona de raíces:
El umbral es la salinidad que ese cultivo aguanta sin perder rendimiento. Un cultivo sensible con agua salina puede necesitar un 20 o 30% de agua extra; uno tolerante con agua buena, casi nada.
Y hay un detalle que cambia el resultado: el lavado y las pérdidas del riego se solapan. El agua que se escapa bajo la zona de raíces por ineficiencia ya está lavando sales, así que solo hace falta agua adicional cuando el lavado requerido supera esa pérdida. Por eso un riego por surco casi nunca necesita lavado extra —pierde de sobra— y un goteo bien afinado sí puede necesitarlo, justamente por ser eficiente.
El diagnóstico es del agua, no del suelo. Un suelo arenoso perdona un agua que en uno arcilloso sería un problema serio, y un suelo que ya venía sodificado necesita corrección aunque el agua sea aceptable. La única forma de saber cómo está tu suelo es analizarlo.
Las enmiendas —yeso, ácidos, mezcla de fuentes— se calculan sobre esos dos análisis juntos y con un agrónomo que conozca el sector. Esta calculadora te dice si tienes un problema y de qué tipo; no te dice cuántos sacos comprar.
Con una cuenta puedes registrar la conductividad de tu agua y de tu suelo a lo largo de la temporada y ver si la sal se está acumulando antes de que el cultivo lo note. Winbox parte con un acceso gratuito.
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